lunes, 3 de diciembre de 2018

HABLAR MAL DEL ADVERSARIO POLÍTICO…


“Candidato que alardea y presume de ganador antes del día D, seguramente será el perdedor”

Escribe: Luis García Quiroga 

Hay momentos de las campañas políticas que se parecen a esas canciones malucas que no vale la pena mortificarse escuchándolas. Uno de ellos es cuando a un candidato político que nunca ha ganado unas elecciones o ha sido funcionario público, para buscar protagonismo, le da por hablar mal de otro contendor. Como aquel vendedor de panela que habla pestes del producto de su competidor.
El consumidor de opinión sabe que los políticos dicen cosas para la tribuna y que, como ciertos pasquines, la gente se divierte con las bufonadas del momento. A diferencia de otros tiempos, hoy las personas están más informadas y más formadas en opinión política. Mastican mejor los sucesos y cada vez se preparan para tomar decisiones políticas bien sea por conveniencia personal o por interés local o regional.

Son esas las razones que llevan a ciertos jefes políticos a no tener afán de aparecer en los periódicos ni en las noticias, pues su comunicación con sus votos se maduró con la cercanía, la cotidianidad y el favor. Los que así actúan, no necesitan intermediarios. Lo demás es cortesía, relaciones públicas y sostenimiento de imagen.

Mientras haya sociedad habrá política y políticos. Claro que se necesita mucho riñón para llevar una vida dedicada al oficio más desprestigiado y más ingrato, pero al mismo tiempo más seductor, por el poder que maneja. La política es afrodisíaca. Algunos dirigentes han intentado el retiro, pero son como aquellos toreros que nunca se cortan la coleta, porque el poder y el riesgo son hermanos incestuosos.

ANÓTELO: Creerse ganador antes del día electoral. El triunfalismo nubla y enceguece. Así como los partidos de fútbol se ganan en la cancha, las elecciones ganan en las urnas. Nada de creerse ganador por tener muchos recursos, por hacer grandes concentraciones o por los resultados de una buena encuesta. Las encuestas permiten hacer diagnósticos pero no pronósticos. La campaña se hace paso a paso y de principio a fin de manera segura. “Candidato que alardea y presume de ganador antes del día D, seguramente será el perdedor”.

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