martes, 4 de octubre de 2016

LOS MUERTOS DE HAMBRE DE LA INFORMACIÓN...

El valor agregado de la prensa local-blindaje a sus patrocinados

Escribe. Sanson Carrasco

Mientras un periodista acuda a las calles a buscar la información movido por "su hambre", lo que enfocará a través de su espacio informativo beneficiará únicamente a quien le dé de tragar y llene su estómago. Mientras esto ocurra ese individuo no va a ser un hombre de prensa libre por más que se jacte de un defensor de la democracia y de los derechos de la población. Por más que ese hombre mañana vaya a votar a las urnas. Ese tipo será un esclavo del poder, una puta triste de la comunicación, un muerto de hambre medíatico, un sirviente de la corrupción.

La gran mayoría de entes de la prensa local no se caracteriza precisamente por ser los más decentes e imparciales con los que sueñan los ciudadanos que afrontan diariamente los peores abusos e irregularidades provenientes de las autoridades y demás personajes que administran el poder y el dinero del Estado desde distintos municipios. Al contrario, éstos ofrecen sus servicios de blindaje, de encubrimiento, de complicidad y demás propuestas en calidad de "valor agregado" a la publicidad que transmiten desde sus noticieros en favor de alcaldes y funcionarios que gustosos pagan y monitorean por estas performances.

Pobre de aquel comunicador que se atreva a romper con el pacto autoridad-periodista, pobre de aquel que por un acto de rebeldía se atreva a protestar ante un caso de corrupción o robo descarado. La consecuencia es perder el pago mensual que perciben por mantener contentos a sus amos de turno, a sus patrones que con una sola llamada convoca a sus sirvientes, les da órdenes y alínea para que actúen como pusilánimes en conjunto y ayuden a cumplir con el objetivo para el cual fueron llamados.

Esa falta de amor propio de nuestros periodistas locales terminará con su REPUTAción, que desde ya es identificada y definida por la población con las primeras tres sílabas de esa palabra. Lo peor de todo es que ellos están convencidos de que su emputecida labor pasa desapercibida.

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