martes, 9 de febrero de 2016

DIARIO GESTIÓN DESTACA ÉXITO EMPRESARIAL DE ALDO LOMBARDI…

El triunfo de la vehemencia-se llama el artículo aparecido en el medio nacional

El restaurante la Quinta Bolívar significó el despegue empresarial de Aldo Lombardi y Gianinna Manrique.

Aldo Lombardi (50) y Gianina  Manrique (45) se conocen desde niños. Durante sus años mozos, cada quien trazó su destino. Él se casó y ella siguió estudios de arquitectura.

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Cuando ambos bordeaban los 30 años de edad se reencontraron. Aldo regresó de Venezuela sin dinero. Lo que obtuvo con esfuerzo se lo dejó a su ex esposa.
“Debía empezar de cero”. Su floreciente restaurante en la Isla Margarita era solo un recuerdo. Ya en Lima debió lavar carros para sobrevivir.

Unos amigos lo ayudaron a conseguir un empleo en la venta de autos. “Él es muy trabajador. Nunca se dio por vencido”, resalta Gianinna. Aldo, sentado a su lado, la contempla con cariño. Tienen cerca de 16 años como pareja y han sabido lidiar con los obstáculos.

Aldo supo ahorrar. Gianina le ayudó. Ella tenía un trabajo independiente como asesora de proyectos de inversión. Fueron una dupla perfecta. Él laboró para ella.

Aldo estaba contento con las ganancias, pero quería dedicarse para “lo que había nacido”: el rubro gastronómico.

Buscó varios locales y ancló en Pueblo Libre. En el 2000 abrió El Bodegón de Aldo. Los comensales de la zona le dieron la espalda. Faltaba poco para que cerrara.

“Pero él es muy vehemente. Todos los días se esmeraba, pero nada le resultaba”, cuenta Gianinna.

“No sabía qué pasaba. Mi sazón y el servicio eran buenos”, cita Aldo. Después de diez meses, hizo el último esfuerzo y optó por preparar menú. El primer día vendió 20 platos y hoy supera los 200 diarios.

Las ganancias hicieron que juntara dinero para crear en el 2009 el restaurante gourmet Quinta Bolívar. Invirtió en su ambientación unos US$70 mil.

En la entrada hay una pequeña cascada que le da un tono romántico a la casa que según cuentan habitó Manuelita Sáenz, quien fuera compañera sentimental del libertador Simón Bolívar.

El amor que unió a Gianinna y Aldo se ha convertido en un buen capital que saben aprovechar para ahora proyectarse a la apertura de una juguería y un nuevo restaurante.

“Nosotros estamos en un proceso de constante reinversión. Consideramos que así se crece cuando se maneja un negocio”.

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